📍 Pakistán.– En distintas ciudades de Pakistán, personas de escasos recursos continúan recurriendo a dentistas callejeros sin formación profesional, quienes improvisan sus consultorios sobre aceras, puentes y mercados para ofrecer extracciones, limpiezas y colocación de dientes postizos a precios muy inferiores a los de una clínica.
La falta de servicios odontológicos asequibles y las dificultades para recibir atención en el sistema público mantienen vivo este peligroso negocio. En lugares como Rawalpindi se han documentado puestos con instrumentos rudimentarios, frascos sin identificar y prótesis expuestas, utilizados para atender sucesivamente a numerosos pacientes.
El bajo costo representa un alivio inmediato para quienes sufren dolor y no pueden pagar un profesional, pero también puede exponerlos a infecciones, hepatitis, lesiones permanentes y complicaciones graves. La Federación Dental Internacional advierte que estas prácticas ilegales prosperan principalmente donde la población carece de acceso a tratamientos seguros y económicos.
⚠️ Instrumentos sin esterilización y tratamientos improvisados
Muchos de estos trabajadores instalan sus equipos sobre telas o pequeñas mesas colocadas en la vía pública. Allí realizan procedimientos sin radiografías, historiales médicos, anestesia controlada ni condiciones adecuadas de higiene.
Aunque las autoridades realizan operativos contra quienes ejercen ilegalmente, algunos desmontan sus puestos y se trasladan a otros sectores populares, donde existe una alta demanda de servicios baratos.
💰 Dos realidades completamente diferentes
Mientras los pacientes con mayores ingresos pueden acudir a modernas clínicas privadas, los sectores más vulnerables deben elegir entre soportar el dolor o confiar su salud a personas no acreditadas.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que Pakistán enfrenta una importante carga de enfermedades bucales y necesita incorporar con mayor fuerza la atención odontológica dentro de sus servicios primarios de salud.
🪥 El auge de los dentistas callejeros no solamente evidencia un problema de ejercicio ilegal: también refleja la enorme desigualdad entre quienes pueden pagar una sonrisa segura y quienes arriesgan su salud buscando el único tratamiento que está al alcance de sus bolsillos.