Lenia no solo dedicó su vida al arte teatral en Moca, sino que trascendió las aulas y los escenarios para convertirse en una madre artística de cientos de niños, niñas y jóvenes de la provincia Espaillat y de toda la región del Cibao. Su misión fue clara y contundente: salvar a las nuevas generaciones de los vicios y la delincuencia a través del arte, la educación y el deporte, sembrando en ellos disciplina, amor propio y esperanza.
Una despedida con honores y profundo dolor
El cortejo fúnebre y el sepelio se convirtieron en una manifestación de amor y respeto colectivo. Rodeada de un profundo dolor, familiares, amigos y su única hija, Yolenny Pérez, encabezó el emotivo velatorio acompañando a su madre hasta su última morada en el cementerio, recibiendo el abrazo solidario de toda una comunidad agradecida.
Al duelo se unieron familiares, amigos cercanos, alumnos de diversas generaciones y autoridades locales, quienes reconocieron el vacío invaluable que deja su partida. El ambiente se tornó aún más solemne y emotivo con la participación de la Banda de Música del Ayuntamiento Municipal de Moca, cuyas notas musicales despidieron con altos honores a quien en vida fue una de las principales aliadas y defensoras del desarrollo cultural del municipio.
Una voluntad de hierro por encima del dolor y la indiferencia
Durante más de una década, Lenia enfrentó con valentía una insuficiencia renal crónica que la obligaba a dializarse tres veces por semana en Santiago. Sin embargo, su enfermedad jamás detuvo su vocación de servicio. Aun saliendo de esas agotadoras jornadas, encontraba las fuerzas para enseñar y dirigir de manera gratuita a niños desamparados.
A pesar de su entrega y de haberse graduado como profesional de la Conducta Humana y el Teatro, Lenia vivió esperando un nombramiento como Psicóloga Clínica que nunca llegó. Levantó su voz con firmeza en medios locales denunciando el poco apoyo institucional a los gestores culturales, marchándose con la frente en alto y demostrando que su compromiso era con el pueblo y no con las promesas de las autoridades.
Un legado imborrable
Hoy el teatro mocano pierde a una de sus más grandes defensoras, pero su legado permanecerá vivo en cada aplauso, en cada estatua viviente y en cada joven que encontró en ella una guía, un refugio y una madre artística.
Paz a su alma y fortaleza para sus familiares, amigos, alumnos y toda la comunidad artística del Cibao.
¡Hasta siempre, Lenia!