El presidente Luis Abinader dispuso que la totalidad de los ingresos generados por los consulados dominicanos en el exterior pasen a ser administrados directamente por el Estado, como parte de una nueva fase de transformación del servicio exterior enfocada en mayor control y transparencia.
La medida fue dada a conocer a través de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), en el que se establece que todos los fondos recaudados por estas oficinas serán transferidos a la Cuenta Única del Tesoro (CUT), un mecanismo que centraliza los recursos públicos bajo supervisión estatal.
Con esta decisión, el Gobierno busca eliminar prácticas dispersas en el manejo de ingresos consulares, apostando a un modelo más organizado, transparente y alineado con estándares modernos de administración pública. La iniciativa forma parte de una serie de cambios que se han venido implementando en el sistema consular en los últimos años.
Las autoridades explicaron que estos recursos no solo estarán mejor controlados, sino que también permitirán fortalecer los servicios que reciben los dominicanos en el exterior. Entre los planes está la ampliación de oficinas consulares en ciudades donde la diáspora ha crecido significativamente y demanda mayor atención.
Otro de los puntos clave de la reforma es la creación de una nueva escala salarial para los funcionarios consulares, la cual buscará equiparar sus condiciones con las del servicio diplomático. Con esto, se pretende corregir desigualdades históricas y garantizar condiciones laborales más justas para quienes representan al país fuera de sus fronteras.
Además, el Mirex continuará con la reorganización estructural de los consulados, priorizando la eficiencia operativa, la calidad del servicio y una distribución más racional del personal y los recursos disponibles.
La implementación de este nuevo modelo será gradual en todos los consulados dominicanos alrededor del mundo, con una meta clara: completar su fase final a partir del 1 de enero de 2027.
Esta transformación se enmarca dentro del proyecto de desarrollo nacional conocido como RD Meta 2036, que busca duplicar la economía del país en la próxima década, así como en el proceso de acercamiento de la República Dominicana a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Con este paso, el Gobierno refuerza su apuesta por una gestión pública más moderna, eficiente y orientada a resultados, en un área clave para la relación con la diáspora dominicana.