A sus 25 años, la joven tomó la decisión de acudir a la justicia para pedir el derecho a morir dignamente, una solicitud que inicialmente enfrentó la oposición de su padre, quien abogaba por que continuara recibiendo tratamiento psicológico en lugar de optar por la eutanasia. Sin embargo, tras un proceso legal prolongado y complejo, las autoridades terminaron autorizando su petición.
En entrevistas concedidas a medios españoles como el programa ‘Y ahora Sonsoles’ de Antena 3, Noelia expresó el profundo desgaste emocional y físico que la llevó a tomar esta decisión. “Quiero descansar, ya no puedo más con el dolor ni con lo que llevo dentro”, manifestó, dejando ver la magnitud del sufrimiento que asegura haber enfrentado durante años.
La joven relató que desde temprana edad lidió con problemas familiares y emocionales, iniciando tratamiento psicológico desde los 13 años. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por estancias en centros de acogida tras la separación de sus padres, lo que, según su testimonio, impactó significativamente su estabilidad emocional.
Uno de los episodios más traumáticos de su vida ocurrió en 2022, cuando fue víctima de una agresión sexual múltiple. Este hecho, que nunca fue denunciado formalmente, agravó su estado psicológico y la llevó a intentar quitarse la vida lanzándose desde un quinto piso. Como consecuencia, sufrió una lesión medular irreversible que le provoca dolores constantes y limita su movilidad.
A lo largo del tiempo, también recurrió a otros intentos autolesivos, incluyendo la ingesta de medicamentos y sustancias tóxicas, lo que derivó en internamientos psiquiátricos. Su madre, aunque no comparte su decisión, optó por acompañarla en el proceso tras presenciar el deterioro físico y emocional de su hija.
“No tengo metas ni ilusión de vida. Todo lo veo oscuro”, confesó la joven, quien asegura que su deseo no responde a un impulso momentáneo, sino a una reflexión prolongada sobre su situación.
Finalmente, tras una intensa disputa legal, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dio luz verde al procedimiento, marcando un precedente que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites entre el derecho a la vida, el sufrimiento y la autonomía personal.
El caso ha dividido opiniones en la sociedad, abriendo discusiones en los ámbitos jurídico, médico y ético sobre la eutanasia, la salud mental y el acompañamiento a personas en situaciones de vulnerabilidad extrema.