Desde que inició la crisis internacional, las autoridades han aplicado aumentos en los precios de la gasolina y el gasoil en dos ocasiones, alcanzando niveles que no se veían desde marzo de 2022. En términos porcentuales, las alzas acumuladas oscilan entre un 5.17 % y un 6.67 %, reflejando el impacto directo de la volatilidad del crudo en la economía local.
Sin embargo, en un intento por aliviar la carga a los ciudadanos, el Gobierno decidió congelar nuevamente los precios de los principales combustibles del 4 al 10 de abril. Durante este período, la gasolina prémium se mantiene en 305.10 pesos por galón, mientras que la regular se sitúa en 287.50 pesos. A pesar de esta pausa, los precios actuales siguen siendo más elevados en comparación con semanas previas al conflicto, cuando se vendían en 290.10 y 272.50 pesos, respectivamente.
En el caso del gasoil, el óptimo continúa en 257.10 pesos por galón y el regular en 239.80 pesos, ambos con incrementos que superan el 6 % en relación con los precios registrados a finales de febrero.
Por otro lado, el Gobierno ha optado por mantener sin variación el gas licuado de petróleo (GLP) y el gas natural, combustibles de uso doméstico que impactan directamente a los sectores más vulnerables. El GLP se mantiene en 137.20 pesos, mientras que el gas natural sigue en 43.97 pesos.
A nivel internacional, las tensiones continúan influyendo en el comportamiento del mercado. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) anunció un aumento en la producción a partir del 1 de mayo, en medio de presiones geopolíticas y advertencias relacionadas con el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula cerca del 25 % del petróleo mundial.
A pesar de este escenario, la República Dominicana se mantiene dentro del promedio de precios en América Latina. El costo de la gasolina en el país ronda los 5.08 dólares por galón, apenas ligeramente por encima del promedio regional. En contraste, naciones como Uruguay, Barbados y Belice presentan precios considerablemente más altos.
En cuanto al diésel, el país figura entre los más económicos de la región, con un precio por debajo del promedio latinoamericano, lo que representa un leve respiro en medio de la situación.
No obstante, otros combustibles han registrado incrementos mucho más drásticos. El avtur, utilizado en la aviación, ha experimentado un aumento superior al 70 %, mientras que el kerosene y el fuel oil también han subido de manera significativa, impactando sectores como el transporte aéreo y la generación eléctrica.
Ante este panorama, el presidente Luis Abinader ha reiterado su compromiso de mantener estables los precios de los alimentos y proteger la economía de los hogares dominicanos. En reuniones recientes con representantes del sector empresarial, aseguró que se están tomando medidas para evitar que el alza de los combustibles se traduzca en un incremento generalizado del costo de la vida.
Aun así, el desafío continúa siendo grande. Mientras persista la tensión internacional, el Gobierno tendrá que equilibrar entre absorber parte del impacto o trasladarlo gradualmente a los consumidores, en un contexto donde cada peso cuenta para las familias dominicanas.
